¿Es imposible tener una librería en Colombia?

Submitted by: Cámara Pulpa, Papel y Cartón ANDI 05/09/2017

La respuesta a esta pregunta la publicó el diario El Espectador el 31 de agosto de 2017, en un artículo cuyo resumen te traemos en esta nota.

Que las pequeñas librerías cierren no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de Colombia. A finales de los años 70, muchas desaparecieron en las grandes ciudades de Estados Unidos. Lo mismo ocurrió en ciudades de Francia, España y Alemania, países con una importante tradición lectora. El lugar de las grandes librerías lo ocuparon las grandes cadenas, la razón, según Jason Epstein (editor del New York Review of Books, creador de los libros de bolsillo y la Book Expresso Machine) era que la relación alquiler-stock no se correspondía: los altos costos de arriendo e impuestos en las grandes ciudades hace inviable un producto de poca rotación como el libro.

Ese fue el caso de La Madriguera del Conejo, uno de los centros culturales más importantes de Bogotá, que cerró sus puertas porque no le alcanzó la plata. “Nunca pudimos llegar al punto de equilibrio para poder solventar los gastos que requería funcionar ahí donde estábamos”, cuenta David Roa, uno de los dueños de la librería, que también señala que otro de los factores determinantes para ponerle fin al proyecto que nació hace seis años, es la poca ayuda estatal a las librerías.

Según la política de lectura y bibliotecas, creada en 2005, el Estado está en la obligación de “ocuparse de promover la bibliodiversidad y la ampliación de los canales de circulación del libro. Esto significa crear políticas de estímulo a la producción de materiales diversos, así como al desarrollo de canales de circulación para estos materiales (bibliotecas públicas, librerías, ferias del libro). Es necesario fortalecer los espacios de concertación entre el gobierno y los diferentes actores con el fin de articular los distintos intereses y sectores”.

Ninguna librería está integrada en políticas estatales como ‘Leer es volar’ o ‘Leer es mi cuento’, que son los programas bandera del Ministerio de Cultura.

El lector que se crea en una librería es muy diferente al lector que hay en una feria. La relación que se entabla es distinta en todos sus niveles. El librero de una librería va a querer tener ese lector a largo plazo, mientras que en una feria es una relación muy efímera, muy coyuntural. Creemos que el lector que se forma en las librerías es mucho más saludable para el sector editorial”, concluye Roa.

La desaparición de las librerías es un asunto peligroso: pierden los lectores y las mismas editoriales. Según Robert Max Steenkist, coordinador de la Red de Librerías del Cerlalc, el cuello de botella está en que “mientras las editoriales funcionan como negocios, con puntos de equilibrio y con el objetivo de generar unas ganancias, la venta de libros está regida por otros principios. La razón social de las editoriales es distinta a la de las librerías, cuya función es llegar a un nicho de lectores ofreciéndoles una diversidad de opciones y de títulos”.

Ahí entran las ferias de libros. Según Yolanda Aúza, dueña de la librería Wilborada, “todas las políticas de venta de libros se centran en grandes eventos y eso crea compradores de una vez al año. Las ferias son importantes por las novedades y el flujo de personas, pero lo que deberían hacer estas ferias es dirigir al público para que compren en las librerías”.

Lea el artículo completo en: http://www.elespectador.com/noticias/cultura/es-imposible-tener-una-libreria-en-colombia-articulo-710909


Fuente: El Espectador